La cámara frigorífica modular está formada por paneles prefabricados que se ensamblan en obra. Permite levantar instalaciones frías en plazos mucho menores que construcciones tradicionales.
Los módulos de Xinda Refrigeración pueden adaptarse a volúmenes desde 20 m³ hasta 3000 m³. El diseño permite ampliar la cámara posteriormente si la empresa aumenta su capacidad de almacenamiento.
El montaje no requiere obras de albañilería complejas, solo una base plana y resistente. La preparación del suelo ocupa entre 2 y 5 días, según las dimensiones totales del recinto.
La cámara modular puede desmontarse y trasladarse a otra ubicación. Esto resulta útil para empresas que cambian de nave o reorganizan sus líneas de producción.
Todos los componentes, paneles, puertas y equipo frigorífico, se fabrican bajo las mismas especificaciones técnicas. La calidad es uniforme en toda la instalación.
El tiempo total de instalación de una cámara de 200 m³ ronda entre 7 y 12 días, desde la llegada de materiales hasta la puesta en marcha final.
Las cámaras modulares reducen los costes iniciales de obra civil en un 29 %, comparado con cámaras construidas con aislamiento in situ.
Se pueden separar zonas independientes dentro de la misma nave. Por ejemplo, un espacio para conservación de frutas y otro compartimento para productos lácteos, cada uno con su propio equipo frigorífico.
El diseño modular facilita modificaciones posteriores. Si cambian las necesidades de negocio, se pueden añadir paneles o cambiar el tamaño de las puertas sin demoler toda la estructura.
Un error habitual es olvidar preparar una base de suelo nivelada. Pequeñas desviaciones generan problemas en el encaje de paneles y fallos en el cierre de puertas.
El equipo frigorífico se selecciona al mismo tiempo que el diseño de la cámara. Se calcula la carga térmica considerando el volumen, tipo de producto y frecuencia de apertura de puertas.
Xinda Refrigeración entrega todos los materiales en un solo envío, incluyendo selladores, accesorios, herrajes y manual de montaje.
Las cámaras modulares mantienen el mismo rendimiento aislante que las construidas de forma tradicional. Los paneles de poliuretano conservan sus propiedades durante muchos años.
En proyectos de expansión, se añaden nuevos módulos sin interrumpir totalmente el funcionamiento de la zona ya existente. Esto reduce pérdidas por paradas.
Las cámaras modulares pueden instalarse en interiores de naves industriales, no se recomiendan a la intemperie sin protección adicional contra lluvia y radiación solar directa.
La puesta en marcha incluye prueba de estanqueidad de juntas, verificación de temperaturas y chequeo completo del sistema de refrigeración antes de entregar al cliente.
El monitoreo de temperatura se integra desde la fase de montaje. Los sensores se colocan durante el ensamblaje de los paneles, evitando perforaciones posteriores.
Este tipo de cámaras es habitual en pequeñas plantas alimentarias, bodegas de distribución y empresas que esperan aumentar su producción en pocos años.
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